Al igual que la homeopatía o las flores de Bach, los cristales funcionan por vibración energética. Resonamos con ellos.

Son seres vivos (nacen, crecen y desaparecen) que vibran de forma estable y  al entrar en contacto con nuestro campo energético nos ayudan en nuestra evolución personal.

Estamos entrando en una nueva vibración y ellos están aquí para ayudarnos a conseguir llegar a ella de forma más eficiente y amorosa, para acompañarnos en el camino.

La terapia con cristales consiste en asimilar a través de todos nuestros cuerpos (físico, mental, emocional y espiritual) la energía de los cristales para restablecer un patrón de salud armonioso.

Descripción de la sesión

Hay cristales que nos gustan y otros que nos llaman porque de forma definitiva los necesitamos. En esta terapia usaremos los segundos.

Al usar los cristales elevamos nuestra frecuencia y podemos ver el origen de los bloqueos, clarificarnos, recibir mensajes… Y, naturalmente, entramos en un estado de relajación profunda donde nos abrimos a escucharnos y sentir lo que más necesitamos en ese momento.

Las sesiones se hacen vestidos, en camilla o en un colchón en el suelo. Tomamos un tiempo previo para preparar la disposición cristalina más adecuada, a continuación la ponemos sobre el cuerpo y dejamos que actúen, cuando lo han hecho se retiran.

Podemos combinar esta terapia con otras como terapia de sonido o aquellas que puedan ayudarnos a entrar más profundamente en relajación para potenciar su efecto.