Es un dolor enorme perder a un miembro de la familia, sea un gato, un perro o cualquier otro. El caso es que hemos llegado a conocer a ese animal, sus manías, sus gustos, su personalidad única y hemos establecido lazos de cariño muy fuertes durante meses o años. Cuando se van todo nos recuerda a ellos, vamos por casa y nos falta su presencia en sus rincones favoritos, sus rutinas y aquello que tenían que les hacía tan especiales. Toda pérdida tiene un proceso, solo el hecho conocerlo, situar dónde estamos y lo que tenemos por delante ya nos ayuda. Si a ello añadimos técnicas punteras de liberación emocional como es EFT (www.eftmadrid.es) nuestro corazón se aligerará. Nada devolverá su presencia, siempre nos faltará, pero al recordar estaremos agradecidos, apreciaremos lo vivido, nos podremos abrir y seguir adelante con alegría y esperanza. 

Además también será muy interesante conocer el punto de vista de los compañeros que ese animal deja atrás (si compartía su vida con otros). Y es que, no solo los humanos pasamos un proceso de duelo con nuestros animales, sino que ellos también son capaces de echar de menos a sus compañeros perdidos. En concreto los gatos tienen la capacidad de tratar a cada ser de manera individual y, al perder a un familiar (humano o animal), nos podemos encontrar con gatos tristes y deprimidos, que cambian de comportamiento para adaptarse a la nueva situación; incluso a veces pensamos en la posibilidad de adoptar un nuevo animal pero, ¿será lo correcto? En el cierre de este curso ahondaremos un poco en la psicología emocional del felino frente a los procesos de duelo y cómo actuar para comprenderlos y superarlos juntos.

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