De pequeña, muchas veces tuve la sensación de que nos habían lanzado al mundo sin manual de instrucciones. Claramente me faltaban las respuestas a las preguntas típicas: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y ¿a dónde vamos? Pero con el tiempo me di cuenta de que también tenía carencias en otras que me afectaban más en mi día a día. Tales como ¿por qué soy yo así?, ¿por qué los demás son así? y ¿por qué es tan difícil que nos aceptemos?

Con este vacío de información nos movemos por la vida esforzándonos mucho. Respetar a los demás sin entenderlos supone un desgaste energético enorme. Aceptar que no son como nosotros, también. Y hay veces que, por más que nos esforzamos, solo conseguimos frustrarnos.

Es la sensación de nadar contracorriente. ¿Por qué los demás no entienden lo evidente? ¿Por qué actúan de esa forma? ¿Por qué no cambian?

¿Por qué los demás no entienden lo evidente?
¿Por qué no cambian?

Ya podréis imaginar el gran alivio que sentí cuando conocí una forma de comprendernos mejor unos a otros. De entender que realmente había unas estructuras de personalidad básicas y que si mi madre, mi primo o mi pareja se comportaban así era por eso. Ni por molestar, ni por falta de comprensión. Sencillamente porque ellos no pueden hacerlo de otra manera, ni yo tampoco.

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Estoy hablando del Eneagrama. Un conocimiento antiguo cuyo origen se pierde en el tiempo. Lo que sí sabemos es que a Europa lo trajo Gurdjieff, padre del Cuarto Camino. Con los años diferentes autores han ido haciendo sus aportaciones para ir completándolo y afinándolo. De todas formas, más allá de su historia, lo que nos importa de verdad es su utilidad en nuestro día a día.

Divide los tipos de personalidad en nueve. Cada uno con unas necesidades, creencias, filtros, mecanismos de defensa, pasiones, prioridades, origen y destino. Y es que, el eneagrama no solo te dice cómo eres tú, si no cómo puedes llegar a ser. Te marca un camino. Además de darte toda la información para poder comprender la del resto.

El día que miras a los demás y puedes identificar su estructura de personalidad, es decir su eneatipo, te relajas y lo entiendes, dejas de luchar para pasar a colaborar. Y cuando el que identificas es el de tu gente cercana, parte de tu historia personal cobra otro sentido, mucho más claro y profundo.

Cada uno de los eneatipos es igual de importante que los demás, son solo diferentes energías. Lo de ponerles números es sencillamente una forma de organizarlos, no es una puntuación. Os cuento un poco de cada uno.

El eneatipo 1 se caracteriza por un alto sentido de la justicia.

El eneatipo 1 se caracteriza por un alto sentido de la justicia. De hecho, tengo varios amigos policías que lo son. Ellos están convencidos de que hay una manera correcta para hacerlo todo, y que si todos la siguiéramos, todo sería más ordenado y mejor. Son personas perfeccionistas pudiendo llegar al extremo. Se sienten a veces solos en su lucha, incluso anacrónicos, por su alto sentido del honor y de lo que es justo. Se perciben así mismos como mentales, aunque en realidad son instintivos. Muchas veces para confirmar si alguien es un 1 le pregunto cómo lleva que alguien se salte las normas de tráfico. Lo habitual es que quien te dice «te has saltado el semáforo en rojo», «pon las luces» o «así no se adelanta», sea de este eneatipo.

El eneatipo 2 es esa persona que siempre sabe que tienes hambre antes de que lo sepas incluso tú.

El eneatipo 2 es esa persona que siempre sabe que tienes hambre antes de que lo sepas incluso tú. Suelen cuidar a los demás, muchas veces a parientes enfermos o mayores. También son buenos escuchando a los otros y suelen darles muchas ideas sobre cómo manejar sus problemas. Eso sí, de ellos no se ocupan demasiado. Quitan importancia a sus necesidades, como si no tuvieran derecho a tenerlas. Eso genera un mecanismo en el cual dan a los demás (cuidado, atención, cariño, detalles…), lo que esperan recibir de ellos. Y si no lo reciben se sienten tremendamente frustrados, porque consideran que es su derecho. Lo bueno es cuando se dan cuenta de que ellos mismos pueden amarse y proveerse de todo lo que necesitan.

El eneatipo 3 está muy enfocado en el éxito.

El eneatipo 3 está muy enfocado en el éxito. Quizás en su infancia recibieron más atención por lo que hacían o por su aspecto físico, que por cómo eran interiormente. Eso les hizo grabar el mensaje «lo importante es el exterior», así que intentan destacar por lo que hacen (pueden ser adictos al trabajo) o por lo que tienen (usando ropa de marca o algo que les distinga de los demás). En el trabajo son muy eficientes y competitivos, desean ser reconocidos por ello. Algunos de los que conozco tienen una imagen externa de frialdad y distancia en las relaciones, que no es otra cosa que miedo a que descubran como son realmente. Cuando dejan de competir pueden ser muy motivadores y gestionar equipos sacando lo mejor de ellos.

El eneatipo 4 es esa persona que te dice «yo es que soy muy raro, no me vas a comprender»

El eneatipo 4 es el artista. Esa persona que te dice «yo es que soy muy raro, no me vas a comprender» o «esto que te voy a contar seguro que nadie te lo ha contado antes». Personalmente he trabajado con muchos que se dedicaban a la ilustración o la dirección de arte. También tengo alguna alumna que hace teatro y es de este eneatipo. Es su manera de encontrar salida a su creatividad y sensibilidad. Es tanta la intensidad emocional que tienen que se sienten incomprendidos, muchas veces porque lo son. Los demás realmente no solemos tener esa cantidad de matices emotivos. También sienten la necesidad de ser especiales y únicos, cuidando su imagen. Son románticos, vulnerables y tienen un gran mundo de fantasía.

El eneatipo 5 tiende a separarse de la experiencia y llevarse todo a la mente.

A los del eneatipo 5 es difícil verlos por los cursos de crecimiento personal. Ellos tienden a separarse de la experiencia y llevarse todo a la mente. Sienten la necesidad de comprender hasta el mínimo detalle, de desarrollar nuevos conceptos y de innovar. Esto es así porque consideran que la Tierra no es un lugar seguro, y que cuánto más sepan más seguridad tendrán. Tienen la gran capacidad de concentrase en lo suyo y de separarse del resto, sobre todo de las relaciones personales. He de decir que cuando se les conoce son personas tremendamente tiernas, que desean conectar (como todos). Lo que ocurre es que sus datos, necesidad de soledad y poca facilidad para la empatía les hace parecer un poco extraños a veces.

El eneatipo 6 el valor al que dan más importancia es la lealtad.

Ver al eneatipo 6 en los cursos de autoconocimiento sí que es sencillo, y también en terapia. Al igual que los 5 tienen inseguridad, pero lo enfocan de forma bien distinta. El valor al que dan más importancia es la lealtad, siendo leales esperan recibir lo mismo y, así sentirse seguros. Son esas personas que suelen ser desconfiados y ven como cualquier situación puede ir mal. Tienen la necesidad de estar preparados para esto. Asimismo tienen un comité interno que discute y da vueltas a cada decisión. Normal que luego les cueste estar seguros. Son detallistas y muy disciplinados. Son amigos comprometidos y tienen unos valores a los que dan mucha importancia. Aunque a veces creen que todos los demás tienen que tener los mismos que ellos y eso genera incomprensión.

El eneatipo 7 siempre tiene la agenda llenísima, todo les entusiasma.

Reconocer a los del eneatipo 7 es muy sencillo. Son personas que siempre tienen la agenda llenísima, todo les entusiasma. Buscan lo último, lo novedoso, lo excitante. Suelen hablar muy rápido y contarte muchas cosas. También pueden invitarte a mil planes contándote lo apasionante que es cada uno de ellos. De hecho, ellos sienten que no se pueden perder ninguno. Mentalmente son rápidos, espontáneos y a veces, de tanto que tienen en la cabeza, dispersos. Les gusta generar estructuras. Cuando están en clase siempre toman los mejores apuntes que resaltan con colores, para dar una importancia diferente a cada cosa. Tanta diversión y optimismo esconde bastante ansiedad y miedo al vacío. Sienten que si paran, algo malo pasará, cuando en realidad es al contrario.

El eneatipo 8 busca el enfrentamiento en lugar de huir de él.

A los del eneatipo 8 también puede ser fácil identificarlos. Mientras la mayoría de las personas huyen de los enfrentamientos, ellos los buscan. Se sienten muy cómodos diciéndole a alguien que se ha colado, que algo no es así o que está mintiendo. A veces pueden hacerlo de forma demasiado impactante y brusca. Es bueno que aprendan a tomar consciencia del impacto que generan en los demás, para suavizarlo. Ser independientes y autónomos es básico para ellos. Se muestran seguros de sí mismos, fuertes y dominantes. Con los más cercanos, familia y amigos, son muy protectores. Y consigo mismos, también. Quitan importancia a los problemas como si pudieran con todo, algo que hacen para esconder su vulnerabilidad.

El eneatipo 9 busca que haya paz en su entorno y dentro de sí mismos.

A los del eneatipo 9 se les suele llamar el «pacificador». Buscan que haya paz en su entorno y dentro de sí mismos. De manera que evitan entrar en conflictos, algo que solo puede conseguirse mediante el bloqueo emocional. Se muestran tranquilos, estables, viendo siempre lo positivo de todo. Esto hace que sea sencillo tenerlos cerca por su amabilidad y energía conciliadora. Aunque llevado al extremo pueden volverse rocas que ni el más potente huracán moverá. Personas que aplazan tomar decisiones esperando que un milagro ponga todo en su sitio. Sin decir que no, para no generar enfrentamientos, aunque sin hacer lo prometido, con lo que los demás pueden enfadarse. Cuando logran trabajar su enfado y gestionarlo, recuperan mucha energía y ofrecen más de sí mismos a todos.

Básicamente he contado un poco de este manual de instrucciones tan potente, que es el eneagrama. El objetivo final de conocernos y conocer a los demás no es encasillarnos, si no precisamente salirnos de nuestro personaje.

El eneatipo es la estrategia que encontramos más afín a nosotros para sobrevivir en esta Tierra. La llevamos tantos años usando, que incluso podemos confundirnos y creer que esto somos nosotros. No es así.

Conocer el eneagrama te abre un nuevo espacio en tu interior para aceptar que eso que mostramos a los demás y que vemos en los otros, es solo su defensa. Que detrás hay una profundidad mucho mayor. Conocer nuestra personalidad es el primer paso para separarnos de ella. Para conectar con lo que somos de verdad, y aceptar que los demás también tienen mucho tras su careta. Al fin y al cabo todos queremos exactamente lo mismo: que nos amen. Y siempre es más fácil amar aquello que se conoce bien.


(Artículo publicado en septiembre de 2015 en la Revista Natural. Link: http://www.naturalrevista.com/manual-de-instrucciones-para-humanos/)

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