Hoy estaba en el vestuario de yoga y mientras me cambiaba leía este texto:

“Cantamos así de tal manera que al principio ese sentimiento de santificación venga de dentro, acompañado del abandono de uno mismo, porque no se puede aprender nada en este mundo sin que poseas la humildad para aprender. Así que en el momento en que piensas en el Señor al comienzo de la práctica, sabes que eres muy pequeño frente a la grandeza del alma.  Una vez que se comprende esto, los otros problemas que siempre aparecen mientras practicamos, principalmente concernientes al ego, se verán afectados.  Sabes que debes descender para aprender algo.  Y no podrás aprender nada a menos que desciendas;  si piensas que estás arriba y sabes todo, entonces no eres un verdadero aprendiz.  En este sentido, los cánticos ayudan.” Geeta Iyengar

Y me quedé muy pillada en la frase "sabes que debes descender para aprender algo". Ahí me di cuenta de que siempre que pensamos que "descendimos a lo material" para aprender, en mi cabeza tenía la imagen de estar tan feliz en el paraíso (cielo) y bajar al mundo físico para aprender. Solo hoy he visto que quizás esto no sea así, que no hemos bajado de ningún sitio, que solo hemos bajado nuestra vibración. Ahí todo el sentido cambia. Todas las dimensiones están aquí mismo, presentes, y la única diferencia es que nos hemos hecho más densos, hemos ralentizado nuestro ser para aprender.

A partir de ahora me quedo con esta nueva visión, me encaja mucho más...

Reflexiones del vestuario de yoga ¿qué os parece? ¿os resuena?

 

 

 

 

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