El primer curso de crecimiento personal que hice fue sobre viaje astral, durante casi 2 años de mi vida estuve estudiando y practicando sobre ello. Y desde el primer momento pensé “Esto puede cambiar la vida de la gente. Se lo tengo que contar a todo el mundo”. Tuve una charla con mi madre, que se sorprendió bastante, pero como es muy respetuosa no lo demostró demasiado. Luego con amigos y conocidos. No había que pincharme mucho para que comenzara mi discurso.

Después fue el Reiki “¡podemos sanarnos canalizando energía!”. Otro subidón y otro “esto debería darse en la escuela”. Y de nuevo a contarlo a la gente.

Con cada curso que he hecho he ido comprendiendo más que cada uno tiene sus tiempos e intereses y hay que respetarlos. No es que haya sido muy fácil, pero desde luego es necesario asumirlo. Cuando mi maestro decía “No deis perlas a los cerdos” a mí me parecía una exageración. Y él repetía, “la Biblia tiene razón, lo dice Mateo 7:6”. Si buscáis leeréis literalmente “No deis lo santo a los perros, ni arrojéis vuestras perlas ante los puercos, no sea que las pisoteen y, revolviéndose a vosotros, os despedacen.”

Y hace ya años que le doy la razón. ¿Cuántas veces habéis contado vuestras creencias y os han juzgado, humillado e, incluso, insultado? Eso pasa cuando das información a quien no te la pidió. Dejemos de “evangelizar” y respetemos a los demás. Eso sí, si alguien viene y pregunta, aquí estamos. Lo contrario es ego espiritual. Muy sutil y abundante cuando uno está en su camino de crecimiento personal, por eso lo mejor es conocerlo para identificarlo. Hay algunos síntomas claros que nos pueden dar una pista de que está actuando:

- Lo mío es lo mejor:

He hecho este curso o aquel otro y para mí son los mejores. Todo lo demás lo desprecio. Obviamente como el ego espiritual es sutil y fino no pienso “vaya chorrada” más bien sería algo como “pobre, está haciendo una práctica que no es tan poderosa como la mía, si supiera, haría lo que yo”. Eso sí, sin probar lo que hace el otro.

- Síndrome del Salvador:

Este era el que tenía yo y viene a resumirse en “voy a ayudarte con mi información quieras o no”. Es importante aclarar que si yo soy el Salvador el otro está por debajo mío, necesita de mi ayuda, es una ovejita descarriada a la que yo volveré al buen camino. Si eso no es ego…

También tiene una versión que está llena de rencor a los demás, a los que quieres salvar, por no hacer “lo correcto”. Una cosa es compartir y hablar tranquilamente sobre tu visión de la vida y otra, muy diferente, intentar convencer e imponer.

- Utilización continuada de la palabra “Nosotros”:

Están "ellos" y estamos "nosotros". Ellos son en general y para ser honestos "todo aquel que no tiene inquietudes espirituales". Nosotros "todos los que hemos empezado nuestro camino de búsqueda interior". Y esto ¿qué quiere decir? ¿el inicio de la búsqueda nos convierte automáticamente en mejores personas? ¿no hay gente fuera del camino espiritual que no tenga mucha más conciencia, coherencia y ética que muchos de los que están dentro? ¿qué es exactamente lo que nos hace a "nosotros" mejores que "ellos"? Y si de hecho estamos haciendo esa diferenciación en nuestro día a día ¿dónde estamos REALMENTE nosotros?

Esa luz que todos buscamos está en un corazón abierto, no en el desprecio sutil.

- Soy muy espiritual:

Por eso no estructuro mis cursos, llego tarde a mis compromisos, soy poco serio, todo me parece bien, no hago bien mi trabajo “normal” porque no es tan importante como mi “misión”… En definitiva es gente que se ha enganchado a las emociones que te dan las nuevas experiencias descuidando lo terrenal. También se ha formado una imagen de sí mismo como alguien especial por tener más o menos sensibilidad o haber estudiado con este o aquel maestro. Es decir, que entre sus chakras superiores e inferiores hay un tremendo desequilibrio.

Puede que hagan viajes astrales, canalizaciones, sanaciones, que tengan visiones, conozcan sus vidas pasadas o mil cosas más. Si no son capaces de bajar todo lo espiritual a la Tierra, a su día a día, no están actuando como canales de luz en la Tierra, que es realmente su única “misión”.

- No me van a entender:

El exceso de explicaciones a quienes no nos las pidieron esconde ego, pero también lo hace el hecho de asumir sin más cuál será la reacción de los demás.

Hace años en un retiro de obsidiana en Montserrat íbamos cada mañana a primera hora a la capilla a hacer nuestras meditaciones. Un día había dos monjas allí, entramos todas (éramos bastantes) con la esperanza de que al vernos se irían. Pero no, allí se quedaron. Nuestra maestra nos guiaba muy bajito y nosotras la seguíamos. Al terminar salimos y ellas se quedaron. Los comentarios al salir fueron del “¡Monjas! A saber lo que estaban pensando” al “Ya se podían haber ido y dejarnos tranquilas”. Cuando todas estábamos en eso salieron ellas y muy amablemente se dirigieron a nosotras preguntándonos qué hacíamos. Les contestamos que éramos un grupo de meditación y ellas contestaron “¡Qué bien! ¡Hay que seguir así!”. Absolutamente todas nos dimos cuenta de la lección ¡zas en toda la boca! A nosotras, en nuestro camino de evolución, nos molestaba que la gente nos juzgara y ahí estábamos juzgando a otras que también tenían su propio camino. ¿Qué había detrás de nuestro desprecio? Dolor y miedo a ser juzgadas, a no ser reconocidas o validadas. Y para defendernos ¿qué hacíamos? Juzgar, no reconocer, desvalorar.

- Mariposeo espiritual:

Se da en las personas que van de una técnica a otra sin integrar ninguna, pero que al hacer muchas piensan que están por encima de los que han estudiado menos. Annie Marquier en su libro “El maestro del corazón” dice “Al ego le encanta ilusionarse con filosofías complejas, porque así permanece en lo vago e impreciso y satisface la máquina intelectual; y con prácticas sofisticadas que, en definitiva, no dan resultados integrables en lo cotidiano. El ego también busca el método milagro, la técnica especial que le aportará la liberación, porque sabe (aunque no lo reconoce, desde luego) que no encontrará nada en absoluto”.

- Me sé la teoría fenomenal:

Seguro que si habéis realizado muchos cursos os habréis encontrado con algún maestro que predicaba y predicaba mientras los alumnos os preguntabais ¿cuándo piensa aplicarse todo esto él? Claramente es más fácil saberse la teoría que practicarla. Esto puede generar dos clases de ego espiritual. El del maestro que se cree estupendo por saberse la teoría de pé a pá, pero no la practica (esto no suele verlo porque es un poco duro), y el del alumno. Y es que, si el alumno ve que el maestro no es un enviado del cielo absolutamente coherente puede agarrarse a ello para no practicar tampoco él. Con lo cual su ego está juzgando al maestro y mostrando una salida muy plausible a nivel intelectual para no cambiar.

Sea un maestro que se cree maravilloso o una persona que nos cruzamos por casualidad, de todos podemos aprender. Juzgarles es una forma de alejar de nosotros ese aprendizaje. Los verdaderos maestros ríen, se equivocan y se ilusionan. Es decir, que son humanos que saben algo que nosotros ignoramos, con lo que prácticamente cualquier ser puede en algún momento ser un maestro para nosotros.

 

Estos son algunos indicadores que yo he identificado, seguro a que a vosotros se os ocurre alguno más. Es bueno saber lo que hacemos o podemos hacer en ese sentido, para generar una pequeña alarma interna que nos avise “¡Atención! ¡Ego espiritual en marcha!”. Así podremos trabajar más profundamente en nosotros mismos, en la apertura de nuestro corazón.

El camino espiritual se inicia o bien por una necesidad interior o, mucho más habitualmente, porque sentimos que algo no va bien en nuestra vida. Seamos humildes y sinceros cuando hay otra persona que no ve la vida como nosotros, en algún momento nosotros también estuvimos ahí y nos ayudó que el otro nos tratara con amor.

Llegamos a ese camino de crecimiento con un problema de ego (que dado nuestro entorno puede que estuviera relacionado con el tener más que el otro o el aparentar). Al ir estudiando y cambiando, el ego, que tiende a ser bastante insistente, se refina. Cambia de forma para adaptarse a la nueva situación y seguir teniendo una presencia fuerte en tu vida. Ahora ya no es cuestión de TENER más, si no de SER más. Ojo que no estoy diciendo que a mí no me pase, esto nos pasa a todos. El tema es la frecuencia con la que nos pasa. Y por ello considero importante generar esa alarma interna. Para que cuando ocurra sepamos que es el ego espiritual, que no estamos en la luz cuando sentimos y pensamos así. En cambio, si en lugar de quedarnos en la mente que juzga, bajamos la energía al corazón sí que vamos a conectar con nuestro ser. Ese ser que solo es amor, Amor Incondicional.

Al encontrar a otro que está en un punto que yo ya pasé lo bonito es verlo como a un niño que está probando. Con ternura y aceptación, respetando sus elecciones y sus tiempos. Y así es como yo quiero que me vean los que ya han pasado por el camino que he de recorrer, porque si todavía no lo superé es por pura inconsciencia. Estoy en ello.

Primero nos pillaremos cotilleando sobre alguien, y saltará la alarma. Después pensándolo, y saltará la alarma. Y por último sintiendo, y de nuevo saltará. Eso quiere decir que nuestro Yo Superior está en plena forma, súper entrenado y despierto. Por lo que cada vez escucharemos menos la alarma. Y en ese proceso miraremos al otro con cariño, descubriremos que todos tienen un mensaje importante para nosotros, que somos uno, que la vida hay que disfrutarla, que divertirse está bien, que ser amigo de tus alumnos no te quita importancia, que ser alumno de otro es muy relajante, que todo lo que estudiaste se podía simplificar infinitamente, pero que lo necesitabas estudiar para simplificarlo, que eso tan simple no lo puedes explicar porque hay que pasar por ello, que todo eso que tus maestros decían y tú no creíste era verdad.

Y que más que ego espiritual o de otro tipo, tienes autoestima, te amas. Por eso hay mucha menos necesidad de compararte con nadie. Y mucha más de crecer y disfrutar, entendiendo que estamos en la escuela Tierra. Que sí que hay que aprender, pero que tenemos buenos profesores y todo el apoyo del Universo.

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