El otro día mi amigo de toda la vida me comentó tan contento que se había sacado el carné del Zoo de Madrid. Tiene un nene pequeño y ya se sabe lo difícil que es entretenerlos. Obviamente al hacerlo él no veía mayor problema.

Yo misma tuve hace años ese carné porque me encantan los animales y me gusta verlos. Desgraciadamente no todo es tan sencillo.

Vivimos en un mundo que configuramos día a día con nuestras decisiones. El mundo no es de una determinada manera, es de la forma que nosotros promovemos y la forma de apoyar una u otra forma de hacer las cosas hoy en día es el consumo. Lo que compras, lo promueves. De ahí que desde hoy abra una sección en el blog que se llame: Consumo Consciente.

Cuando planteo este tema en clase la gente se suele poner a la defensiva y dice “Pero entonces ¡tendríamos que cambiar todo lo que compramos! ¡E investigar sobre todo! ¡No hay tiempo para eso!”. Pues bien, la mente cuando quiere evitar un tema para no cambiar reacciona así: yéndose a los extremos para no cambiar en absoluto.

Así que para darnos la oportunidad de cambiar poquito a poquito pues de vez en cuando voy a ir escribiendo sobre estas cositas. Y como ahora podéis participar con el blog si alguno quiere contarnos algo a los demás ya tiene la puerta abierta. Si cada uno contamos la parte que hemos investigado, nos ahorramos tiempo y ¡creceremos juntos!

Bueno, volvamos al tema de los zoos :-)

Ayer mismo se ha comenzado a mover un vídeo de cómo viven los animales del zoo de Barcelona, que en teoría estaría bastante controladito. Pues bien estos animales pasan un promedio de 17 horas al día encerrados en sótanos y algunos jamás han visto la luz del Sol. Aquí tenéis el vídeo http://vimeo.com/42263774 con algunos minutos basta para ver en qué estado están y como hay muchas formas de tortura. Las jaulas son oscuras, frías, húmedas y sus “literas de descanso” están corroídas por el óxido.

Los animales que allí están muchos han sido capturados en libertad, no es que en el zoo se esté llevando a cabo un programa para rescate de animales y su reinserción, que por lo menos tendría un bonito final. Son sacados de su hábitat natural para ser exhibidos, como si carecieran de emociones, sentimientos, necesidades. Es decir, como objetos.

 Y lo que estamos diciendo cada vez que pagamos la entrada a un zoológico es: me parece bien que los tratemos así.

Aquí os dejo el resultado de una investigación realizada hace poco en zoológicos de España. Después de leer todo solo queda mirar hacia dentro de nosotros, escuchar a nuestro corazón y ¡actuar!

Un abrazo grande

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“En cada uno de los zoológicos visitados, los animales vivían en ambientes totalmente opresivos. Igualdad Animal encontró a individuos alojados en instalaciones extremadamente pequeñas. Tales instalaciones impiden que los animales puedan realizar movimientos ni desarrollar comportamientos naturales que son esenciales para su bienestar.

Algunos animales estaban alojados en viejas jaulas y fosos, y a muy pocos se les proporcionaba un refugio suficiente para mitigar las temperaturas extremas, o áreas privadas. La falta de privacidad es a menudo una importante fuente de estrés para los animales confinados en parques zoológicos.

Los animales estaban alojados en instalaciones que contienen cemento o un tipo de material de sustrato de gunita, que es bien sabido que causa daños en las articulaciones y ligamentos de pies y patas. Un sustrato duro y poco natural que no permite la búsqueda de alimento; una actividad que, en la naturaleza, a menudo ocupa una gran parte del día para algunos individuos.

En general los zoológicos visitados han realizado pocos esfuerzos para tratar de imitar el hábitat natural de los animales. Por ejemplo, a los mamíferos semiacuáticos como los hipopótamos, que normalmente permanecen una gran parte de su tiempo en el agua, se les proporcionaban piscinas pequeñas con agua estancada donde apenas eran capaces de sumergirse, y mucho menos nadar. Estas piscinas eran a menudo la única fuente de agua disponible para los animales. Incluso a los animales que, por ejemplo, vivirían en las selvas tropicales (como los monos, simios y lemures) rara vez eran provistos de vegetación viva.

La falta de higiene puede causar graves problemas de salud para los animales en cautividad, ya que puede conducir a la propagación de enfermedades. Los investigadores de Igualdad Animal observaron, especialmente en el Zoo de Castellar, una acumulación excesiva de residuos (incluyendo piensos y heces) que pueden ser perjudiciales para los animales si los ingieren. Una de las instalaciones del Zoo de Madrid se encontraba inundada de agua debido al mal drenaje.

La gran mayoría de las instalaciones carecían de cualquier tipo de estimulación. Estas instalaciones no tenían objetos específicos para los animales y éstos se hallaban sensorialmente infraestimulados. Estos animales no tenían opciones ni podían controlar su entorno, lo que les había llevado a desarrollar trastornos psicológicos. Además, los animales frecuentemente tenían escasas oportunidades para mantenerse físicamente activos, lo que puede contribuir al deterioro de su salud.

Igualdad Animal ha observado que animales sociales, como la hiena parda del Zoo de Sevilla, viven en régimen de total aislamiento. Los animales que habían sido alojados en grupo a menudo vivían extremadamente hacinados, resultando en agresiones y heridas.”

Más información:

Vidasenjauladas.org

http://www.vidasenjauladas.org/informe-investigacion-zoos.php

http://www.igualdadanimal.org/noticias/6505/dos-delfines-mueren-en-un-zoologico-de-suiza-tras-ser-drogados-con-opiaceos

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